domingo, 25 de noviembre de 2012

CRUCÉ EL UMBRAL


Crucé el umbral de tu destino
en un sueño de violetas marchitas,
encontré los despojos de tus ojos
envueltos de un negro complejo.
Mis manos se aferraron a las tuyas, 
tu boca se entreabrió en el beso.
En las sombras del pasado,
como mortaja que envuelve,
se aferró el amor a los cuerpos.
Crucé por el iris de tus soles
como un rayo de luna tardío,
sueños de muerte que divagan
entre la razón y no perder la cordura.
Locura extasiada, palabras que hieren
en la benévola mirada del perdón.
Crucé el umbral de tus delirios
hasta mis heridas en llagas.
Por los bordes de tus abismos
caminaron mis caricias
hasta las cúspides heladas de tu pecho.
Crucé el umbral de mis memorias
hasta los verdes campos,
donde crecen margaritas blancas,
como soldado que huye en la batalla
del campo de guerra desbastado,
desolación y vacío dejando atrás.
Cerré el portal de mis recuerdos,
la mirada vacía, vacío el sueño,
mis manos rotas, la sonrisa triste.
Cerré las puertas al amor.





De Carmen Tejedor.






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